jueves, 29 de abril de 2010

veintinuevedemarzo


Tan lejana, desconocida y extraña. Inexistente y carente de forma. ¿Como haré para traerte a la vida, si a cada segundo mas extraña eres? A donde vas, a donde llegas, ven. Somos lejanos de miradas, lejanos de ser, y mas aún lejanos de amar. No te conozco, ni tampoco te quiero conocer: te quiero tener. Te vengo mirando de lejos, muy lejos. Te veo siendo alguien queriendo ser alguien no-sido. tan buena y tan nueva. Te perseguí hasta encontrarte, te hice ser cuando no eras y tu me hiciste ser cuando no era, y fué así como te conocí veintinueve de marzo, haciendonos uno solo, siendo.

Te pierdo en todo momento al mirarte, me pierdo cuando me miras y soy capaz de tenerte hasta tres veces en mi mente, a la cuarta, te profano.
Y sobre lo callados, nos avergonzamos de mirarnos, nos avergonzamos de querernos querer, de querernos ser queridos, de la nesecidad de estar el uno con el otro; De como dijiste aquel día: Andando sin buscarnos, pero sabiendo que andabamos para encontrarnos.